lunes, 3 de marzo de 2014

Un poco de mí mismo

La mayoría de la gente tenemos un sueño, tal vez pueril. Que se nos recuerde. Hay quien quiere ser recordado por unos pocos, sus familiares, sus amigos, las personas que le conocía en su entorno habitual. Tenemos, sin embargo, el caso de quien quiere ser recordado por sus grandes gestas, de la índole que sea.

Yo quiero que este blog, muestre un poco de mí y sirva, tal vez, para darle a la gente algo en que pensar. Si no se da el caso, al menos he intentado hacer algo para lograrlo. 

Este primer post solo lo escribo a modo de presentación, de manera que voy a hacer una brevísima reseña de lo que quiero que se sepa.

Tengo veinticinco años (1988) y creo en muchas cosas, demasiadas un tanto divergentes. Si fuera un pintor estaría en una etapa experimental, pero yo creo que estoy en la infancia de mi filosofía, esperando a que cuaje lo que quiero para mí y para el mundo que me rodea. 

He sido, durante mucho tiempo, demasiado conformista o, podría afirmar acertadamente, un tanto cobarde a la hora de hacer lo que creo que debe ser. Las cosas están torcidas y sí, se arreglarán o eso dicen, pero yo no quiero vivir en un mundo en el que las cosas bastan porque están arregladas durante un tiempo para fallar más adelante. 

Me considero políticamente independiente. No me aplico las etiquetas de uno u otro lado de la balanza pues eso solo sirve para encajonar lo que pienso y no creo que de esa manera se pueda llevar una ideología clara. 

Económicamente estoy en contra del capitalismo a pequeña escala y del comunismo a gran escala. Bajo mi punto de vista, ambos sistemas deberían ser complementarios, no opuestos. 

La fe es algo que no me es ajeno ni propio. Me mantengo al margen pero me gusta comprender como afecta eso a nuestras relaciones culturales y como debemos afrontar eso de manera positiva en vez de usarlo para atacarnos o peor, para organizar la vida de los demás. 

No creo en la moral como tal, soy defensor del relativismo, pero si creo en unos derechos universales aplicables a todos, más allá de raza, credo, opinión o lugar de nacimiento. No creo en la pena de muerte ni en la privación de la libertad. Los sistemas que buscan la erradicación de la criminalidad atacando a quien lo comete en vez de las causas que lo fomentan me resultan anacrónicas y más propias del siglo pasado. 

Me opongo a la globalización como herramienta de subyugación y unificación de masas cuando esto va en detrimento de culturas con menor peso mundial. No me gustan las fronteras ni los conceptos país, nación o estado cuando sirven como arma. 

Creo que sí, la historia la escriben los vencedores, pero con el tiempo, cada uno escoge los pasajes que sirven a sus intereses, dando pie a situaciones absurdas. 

Tal y como yo veo y entiendo el término nación (de una manera positiva y no disgregante) me siento extremeño, español y catalán. 

No soy nacionalista ni catalán ni español. Quiero dejarlo claro ya de antemano, pues como ya he dicho, no creo que deban usarse esos términos para justificar el uso y abuso de una mayoría hacia una minoría ni la tiranización de la mayoría por ser una minoría. 

Cualquier gobierno que utilice cualquier justificación, sea la que sea, para hacer desaparecer una cultura incluida en su territorio, me parece deleznable y fuera de lugar en el mundo democrático. 

Finalmente, quiero dejar claro que no, no tengo una alternativa a la democracia como tal, pero como en realidad vivimos en una plutocracia o cleptocracia, totalmente basadas en el nepotismo, el enchufismo y la compra de cargos. 

Dicho esto, iré subiendo lo que yo quiero llamar el "Ensayo de la conciencia moderna".